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Martes, 26 de Febrero de 2013

La Tifoidea Aviar

Control de salmonelosis muestra resultados en el combate a la tifoidea aviar

La primera descripción de la tifoidea aviar fue en Inglaterra, al final del siglo XIX. Es una enfermedad considerada de países "en vías de desarrollo". En los Estados Unidos de América ella se considera bajo control. Ese resultado se debe a un plan nacional de prevención de enfermedades avícolas, con destaque para el control de salmonelosis. Parte importante de ese plan se refiere a la eliminación de aves infectadas, a la adopción de pruebas serológicas, a la investigación e identificación del serotipo de Salmonella spp. Por medio de exámenes bacteriológicos, completándose con medidas de limpieza, desinfección e higiene. En Europa, Alemania y Dinamarca la tifoidea aviar fue notificada al inicio de los años 90 (siglo XX) y al inicio del siglo actual. La enfermedad ha sido observada en México, Sudamérica y países asiáticos. En Brasil ha sido diagnosticada en áreas de exploración de aves de postura comercial, pero también puede ocurrir en aves reproductoras (para corte y postura).

Salmonella enterica subsp enterica, sorovar Gallinarum biovar Gallinarum (SG) es el agente de la tifoidea aviar. Así como S. Pullorum (SP), no posee flagelo. Ambas son indistinguibles en la serología básica para identificación del serotipo (O: 1,9,12). Pueden divergir bioquímicamente. SG fermenta dulcitol mientras que SP no. SP descarboxila la ornitina y SG no. Entretanto, estirpes de SP que no descarboxilan la ornitina ya fueron aisladas. Antes las semejanzas existentes, en la clasificación actual, SG y SP son considerados biovares del serotipo Salmonella Gallinarum.

Aves adultas son más susceptibles. Pero no los únicos hospederos

Las gallinas son los hospederos naturales del agente de la tifoidea aviar. Pero otros galináceos también son considerados susceptibles, así como otras especies de aves. Palmípedas y palomas parecen ser resistentes. Los linajes livianos son considerados más resistentes. Por su parte, las semipesadas y las pesadas son consideradas susceptibles a la enfermedad. Aves de linajes livianas pueden desarrollar la enfermedad clínica. En la ausencia de la enfermedad, esas aves pueden albergar SG dentro del organismo y, en situaciones de canibalismo, diseminar la bacteria.

Aunque es más comúnmente descrito en aves adultas, la tifoidea aviar puede acometer aves de cualquier edad, puede ser confundida con pulorosis en aves jóvenes.

S. Gallinarum, natural o experimentalmente, ya fue aislada de otros animales como ratones, chimpancés, zorras, conejos, cobayas y seres humanos. En codornices, provoca enfermedad similar a la observada en gallinas.

Transmisión del agente: diversos factores pueden influir

Según la literatura especializada, la transmisión de SG puede ocurrir por diversas vías, incluyendo la vía vertical, la cual nos parece poco probable. La bacteria se puede esparcir por todo el cuerpo del animal, durante la enfermedad, principalmente, en la fase final, cuando la ave está por fallecer. El contacto entre la ave enferma y la ave sana, canibalismo y presencia de aves muertas en la granja son factores que favorecen la transmisión de tifoidea aviar. Falta de higiene, falta de limpieza, la presencia de moscas, pájaros, buitres, roedores etc. pueden contribuir para diseminar SG en propiedades avícolas. Además se debe poner atención a la utilización de compostaje y estiercoleras. Vehículos que transportan aves, estiércol y huevos, también se destacan como medios eficientes de diseminación de la bacteria, especialmente aquellos que entran en varias granjas sin lavado y desinfección previa (externa e internamente). Individuos que trabajan en granjas o que transitan en propiedades avícolas pueden actuar como elementos de diseminación del agente de la tifoidea aviar. También se deben evitar crianzas múltiples.

Señales clínicas: morbilidad y la mortalidad pueden ser altas

Las manifestaciones clínicas, generalmente, son observadas en aves adultas. Las aves permanecen quietas, prostradas, se recuestan, no comen, presentan diarrea verde amarillenta a verde, se observa caída de puesta y en pocos días pueden llegar a morir. El curso de la enfermedad es de 5-7 días, pero puede ser más largo. La morbilidad y la mortalidad pueden ser altas. La mortalidad varía de 10 a 80% (o hasta más). En lotes acometidos por la tifoidea aviar, la mortalidad no acontece de una sola vez. Al inicio, algunas aves se enferman y entre estas, algunas mueren. A seguir, ese cuadro se repite varias veces, de modo que gran parte del lote puede ser acometido y la mortalidad final se hace significativa.

Cuando la enfermedad acomete aves jóvenes, se confunde con la pulorosis, se diferencia sólo después del aislamiento e identificación del agente.

La tifoidea aviar es una enfermedad con características de septicemia y toxemia. Se observa congestión de los órganos internos y anemia provocada por la destrucción de hematíes por el sistema retículoendotelial. En los cuadros agudos, las alteraciones no son muy prominentes. El hígado y el bazo aumentan 3-4 veces de tamaño. El hígado se vuelve friable, medio verde, verde amarillento a bronceado y lleno de puntos necróticos (blanquecinos) y hemorrágicos. La vesícula biliar estará distendida en función del aumento del volumen de bilis. Los puntos necróticos aparecen en el bazo y en el corazón. En el bazo se nota además puntos de hemorragia. En los casos en que el curso de la enfermedad es más largo se puede observar hidropericardio y también la presencia de procesos inflamatorios formando nódulos blanquecinos, semejantes a los descritos en la pulorosis, en corazón, bazo, pulmones, molleja, páncreas, duodeno y ciegos. El proceso inflamatorio en el corazón podrá afectar el pericardio que se hará opaco, así como el líquido de la bolsa pericárdica. Los riñones podrán estar amarillentos y el ovario atrofiado o con los folículos del ovario hemorrágicos, marchitos, congestionados, císticos, disformes, conteniendo material caseoso o hemorrágico en su interior, así como ocurre en la pulorosis. Cuando las aves livianas son acometidas por la enfermedad, pocos se enfermaron y murieron. Sin embargo, aves infectadas experimentalmente desarrollaron lesiones con la caída de puesta pero sin presentar mortalidad.

En la tifoidea aviar, la presencia de aglutininas no significa protección. Aunque los anticuerpos participen del combate a SG, el éxito dependerá, principalmente, de la inmunidad celular. Este control ha sido atribuido a la acción conjunta del sistema retículo-endotelial (SRE) y células T. SG, por no tener flagelos induce a una pobre respuesta inmune intestinal inicial (inmunidad innata), con poca producción de interleucinas proinflamatorias; lo que facilitaría la infección sistémica. La expresión de genes presentes en la SPI-2 y de los genes spv, presentes en SG, también ayudaría a inhibir la acción del sistema inmune, potencializando la infección.

Durante la fase aguda de la tifoidea aviar ocurre la multiplicación acelerada de SG en el interior de los fagocitos. Esto resulta en lisis celular con liberación de la bacteria al medio extracelular produciendo un tipo de reacción antígeno-anticuerpo (reacción anafiláctica de hipersensibilidad). Provoca además sintomatología y muerte. Este pensamiento fue usado para explicar el cuadro de anemia de las aves en la tifoidea aviar. La destrucción de la bacteria por la lisis del LPS culminaría en el secuestro de los fragmentos por los hematíes y, estas, serian destruidas por el SRE (macrófagos). En un estudio con aves jóvenes, experimentalmente inoculadas con SG, fue descrita una significativa reducción de los leucocitos circulantes en el quinto día después de la infección. Ese hallazgo estaba correlacionado al pico de mortalidad de las aves. Así, se presupone que el efecto citotóxico del LPS bacteriano también sería responsable por la lisis de los leucocitos.

Diagnóstico definitivo comprende aislamiento e identificación del agente

El diagnóstico de la tifoidea aviar se realiza con base en los hallazgos clínico, anatomopatológicos y exámenes de laboratorio. Aves infectadas por períodos superiores a dos semanas son positivas en la prueba de pulorosis. Los resultados son pasibles de confusión con aves infectadas por SP o por otra salmonella que tenga antígenos en común, como aquellas del grupo D. Una prueba inmunoenzimática (ELISA) puede presentar resultados más específicos, pero sin diferenciar la respuesta entre aves infectadas por SG o SP.

El diagnóstico definitivo comprende el aislamiento y la identificación del agente. El procedimiento bacteriológico es el mismo adoptado para SP. El comportamiento de estas dos salmonellas es muy similar. Ambas producen colonias pequeñas en medios selectivos en agar (SP produce colonias menores aún que SG) y producen poco o casi nada de H2S en agar TSI. Los órganos de elección para investigación del agente también son los mismos inspeccionados para el agente de la pulorosis, destacándose el bazo, hígado y corazón. Además de la pulorosis, el diagnóstico diferencial debe ser realizado con relación a las otras salmonelosis, colibacilosis, pasteurelosis y enfermedad de Marek. Pruebas moleculares han sido adoptadas para diferenciar SG de SP.

El mayor aliado del tratamiento es la adopción de medidas de limpieza e higiene eficaces

Como la enfermedad es más común en aves adultas, y que la mortalidad puede persistir por períodos prolongados, es necesario tomar cuidado para no intoxicar las aves con la administración prolongada de antimicrobianos. Incluso en la presencia de un brote de tifoidea aviar, el mayor aliado del tratamiento es la adopción de medidas de limpieza e higiene eficaces y la eliminación rápida y correcta de aves muertas. Tomar en cuenta que SG persiste en aves tratadas que no presenten sintomatología.

El mejor programa de prevención se basa en la limpieza, higiene y desinfección de la granja. Cuidados con desechos, evitar agua parada, destino correcto y rápido de animales muertos, cuidado con vehículos que transportan aves, ración y sus materias primas, heces (cama) y huevos, entre otros. Evitar pájaros, roedores, mosquitos, otras especies de aves y de otros animales. Evitar aves de diferentes edades. El monitoreo de rutina de la granja debería comprender el examen microbiológico de las aves que mueran. Se recomienda la utilización de programas de vacunación, desde que no sean olvidados los procedimientos generales de bioseguridad. Están disponibles vacunas vivas e inactivadas (bacterinas) contra esta enfermedad. Entre las vacunas vivas, la más conocida es la 9R.

Por Angelo Berchieri Júnior y Oliveiro Caetano de Freitas Neto, de la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias - Unesp - Jaboticabal (SP).

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